Anteriormente en Oriundos:
- Zulema echó de la casa a Jorge Real
- Gerardo Sofovich propusó al señor poderoso Clectus de Latinga su ayuda para realizar una revista en ese país.
- La única competencia para este productor fue eliminada, pero Roberto Real vio todo y el victimario también lo vio.
Aquél señor canoso con el pene muerto miraba fijamente a Jorge Real que también lo miraba fijo. El asesino sabía que debía eliminar a Roberto Real por haber visto el hecho y que debía ir a cagar porque el guiso de mondongo que había comido le había caído mal.
Roberto Real no dudó en hacer lo que todo hombre debe hacer en una situación como esa: Le roció spray anti-chorros (jaja) en la cara y huyó despavorido.
Mientras tanto, Paco estaba elaborando un siniestro plan para deshacerse del posible matrimonio futuro. Fue buena su inventiva. Sabía de un compañero de clase (¿va a clase?) que le gustaba esa chilena, entonces lo convenció para que fuera a la casa de ella a declarársele. Muy fácil, ¿no? Esperen que el plan no había comenzado todavía.
Estaban Clectus y Sofovich brindando por el negocio a punto de firmar cuando un hombre ingresó a la sala y dijo: “Maté al productor pero temo que alguien me ha visto”. Jajajajaja, ¿se pensaron que el canoso con el pene muerto era Sofovich? El asesino era otro canoso con el pene muerto.
Clectus puso el grito en el cielo. Inmediatamente mandó al asesino a que matase a quien lo había visto.
Mientras tanto Paco ponía algunos afrodisíacos en las bebidas del chico enamorado de la chilena y en las bebidas de la chilena. Estaba deseando que se acostaran y justo en ese momento llamaría al padre de ella para que los viera y así salvarse de todo compromiso futuro.
Roberto Real corrió a su casa y como Zulema no lo dejaba entrar, Roberto le gritó: “Vi a un asesino en plena acción. Me sentí más desubicado que Karina Jellineck en un concurso de deletreo”.
“¿Sos tarado? Estás trayendo tus problemas a toda tu familia. ¿Querés que nos maten a todos?” – Gritó furiosa Zulema.
Roberto se dio cuenta de su error, y se alejó del lugar.
Fue a un hotel, y se acostó a dormir. De pronto la puerta de la habitación fue abierta abruptamente. El miedo comenzó a circular por las venas de Roberto. De pronto fue partícipe de una asquerosidad… Un negro comenzó a coger a una menor de edad encima de Roberto.
“¿Qué mierda están haciendo?” – Preguntó Roberto.
El negro, que resultó ser su vecino Monzo, sacó a la chica de encima de Real y le dijo: “Uy discúlpame… creo que me equivoqué de habitación… No le cuentes nada a mi mujer”. Monzo tapaba la cara de la chica para que Roberto no se diera cuenta, hasta que al captar quién era gritó: “¡Fémina! ¡Hija!”. Monzo estaba garchándose a la hija de Roberto encima de él.
“Dejate de joder papá. Tengo a un negro de vecino, lo aprovecho. Quería conocer los veintitrés centímetros pero adentro mío” – Dijo desubicadamente Fémina.
Roberto anonadado le dijo a Monzo: “23 centíimetros!!! Que hijo de puta. El mío mide diez cuando está parado”.
Fémina puso cara de culo o de Moria Casán. Luego Roberto se dirigió a golpear a Monzo, cuando este salió corriendo a la calle.
En una violenta persecución, Roberto se topó con Paco, quien saltando de la alegría le gritó: “¡Hice que un pelotudo se cogiera a mi “novia” e hice que mi “suegro” los viera! Jaja, Ahora el que se tiene que casar es él”.
“¡Bien hijo! Ahora esperame un poco porque tengo que reventar a Monzo porque se cepilla a tu hermana” – Dijo Roberto.
“Entonces tendrás que golpear a medio país” – Dijo Paco. Fémina lo golpeó.
De pronto, toda la situación fue cortada por el canoso asesino que disparó con un arma de fuego e impactó una bala en el abdomen de Paco.
Continuará…
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